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Acerca de la reforma universitaria


©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2013)
Publicado en Información el 3 de octubre de 2013

Hace un par de d√≠as, la lectura en el Huffington Post de una columna titulada ‘La universidad espa√Īola y lo malo conocido’, me anim√≥ a escribir el siguiente comentario sobre la situaci√≥n de la universidad espa√Īola y su necesaria reforma:

Es cierto que debemos reformar, de manera radical -esto es, desde las ra√≠ces-, la universidad espa√Īola. Es cierto tambi√©n que no quedamos bien clasificados seg√ļn los criterios hegemonizados ni, probablemente, seg√ļn ning√ļn otro tipo de criterio que pudi√©ramos encontrar. Es cierto tambi√©n que el nepotismo en la universidad, como en otras tant√≠simas esferas de la sociedad espa√Īola en la que el “capital social” (o sea, a quien conoces) tiene tanta relevancia, ha lastrado (ya no tanto) durante muchos decenios la formaci√≥n de plantillas universitarias competitivas, al igual que ocurre en otras tantas esferas del tejido productivo espa√Īol con mucho m√°s presupuesto que la universidad (Bankia, Invercaria, o incluso en la empresa familiar). Es cierto tambi√©n que la multiplicaci√≥n de centros universitarios no se ha realizado, precisamente, con demasiada sensatez y que podr√≠amos aprovechar mejor -de manera m√°s eficaz-, los recursos financieros y de infraestructuras de las que disponemos ahora. Todo esto es cierto pero -y enti√©ndame-, es lo que hay; este es el punto irrenunciable del que partimos ya que la tabula rasa no puede ser una opci√≥n.

El reto es reformar la universidad espa√Īola de manera progresiva pero no agresiva, porque un centro de investigaci√≥n y/o de educaci√≥n superior no es un bar (con todo mi respeto y admiraci√≥n por el sector de la hosteler√≠a y el turismo) que al poco de abrir ya est√° sirviendo un caf√© excelente. Para una reforma as√≠ hace falta mucho m√°s presupuesto del que actualmente tenemos [seg√ļn la CRUE Espa√Īa destina a la I+D+i casi un punto menos que la media de la OCDE] y, muy importante, un compromiso pol√≠tico por la ense√Īanza p√ļblica que sea constante en el tiempo: la educaci√≥n y la investigaci√≥n no admiten altibajos. Aunque sobre todo es imprescindible una apuesta social y econ√≥mica -un acuerdo y un consenso- por una verdadera gesti√≥n aut√≥noma universitaria que -y este es el obst√°culo que se me presenta insalvable- est√© alejada del papanatismo provinciano y de absoluta mediocridad que lastra la partitocracia que asola Espa√Īa. Si la carrera y remuneraci√≥n de los gestores universitarios dependiesen de los resultados acad√©micos de la instituci√≥n que dirigen, es m√°s que probable que los vicios de origen se fuesen corrigiendo progresivamente.

El problema que debemos enfrentar no es el nepotismo de los departamentos como causa de todos los males (socorrido recurso del filibusterismo que pretende acabar con la ense√Īanza p√ļblica subrayando solo sus debilidades), sino (a) un sistema de financiaci√≥n precario que, curiosamente, nunca aparece como criterio en ninguna de esas calificaciones internacionales y, muy especialmente, (b) la inexistencia de unas estructuras de partidos con la suficiente altura de miras como para comprometerse con una reforma de este calado SIN querer imponer ni sus principios ideol√≥gicos, ni sus testaferros al frente de los centros. La reforma es muy necesaria s√≠, ciertamente; pero la sociedad en su conjunto debe aceptar que esta no se puede hacer ni a coste cero (v√©ase por ejemplo la adaptaci√≥n a Bolonia) ni afectando a la estabilidad de la carrera acad√©mica del personal docente e investigador, y los administradores de la cosa p√ļblica deben asumir que la universidad NO es un campo para la confrontaci√≥n partidista y garantizar que la libertad de c√°tedra siga siendo un derecho inajenable. [Sobre este punto es interesante comparar las distintas posturas que se plantean en la selecci√≥n del PDI (Cap. I) y sobre el gobierno de las universidades (Cap. III) y que se recogen en el Informe del comit√© de expertos para la reforma del sistema universitario espa√Īol y en la Adenda realizada por los profesores Alzaga Villamil y Urrea Corres, y que fueron entregados al ministro Wert el 12 de febrero de 2013].

¬©/2 es el s√≠mbolo de la Ley de compartici√≥n de la propiedad intelectual que establece en su art√≠culo primero y √ļnico que: “La producci√≥n intelectual nace con el prop√≥sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci√≥n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor√≠a”.


Martes, 27 de agosto de 2013