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El compromiso social de la universidad p√ļblica


©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2015)
Publicado en Información el 1 de abril de 2015

En el momento que escribo estas l√≠neas (domingo), los medios de comunicaci√≥n de la UMH (noticias y TV) son los √ļnicos que, de manera incomprensible, no han recogido la huelga que afecta a las cafeter√≠as del campus de Elche. Tampoco las concentraciones del jueves 26 y viernes 27 han sido un √©xito de convocatoria, pese a los correos enviados desde el Comit√© de Empresa y los cuatro sindicatos con representaci√≥n laboral en la UMH. Apenas un par de menciones en las redes sociales y una veintena de personas, entre las que resultaba espeluznante el mis√©rrimo n√ļmero de clientes de la cafeter√≠a (es decir, de profesores, personal administrativo y estudiantes), dan muestra de la escasa importancia que en la UMH le damos a un conflicto laboral que afecta a trabajadores que llevan 14 a√Īos entre nosotros. ¬ŅPodr√≠a esto indicar algo de la situaci√≥n de la universidad p√ļblica espa√Īola en general y de la UMH en particular?

La sabiduría popular afirma que las comparaciones son odiosas y, quizás, no le falte razón. No obstante, cuando las comparaciones se realizan sin animus injuriandi son el mejor instrumento para comprender qué es lo que pasa. Detengámonos un momento en las tres concentraciones que, esta pasada semana, se han convocado en la UMH.

El martes 24 la convocatoria de huelga contra el conocido Decreto 3+2 concitó el interés de casi toda la universidad, y la masacre perpetrada por el copiloto de Germanwings provocó el unánime rechazo de todas las gentes sensatas. Como debía ser ambos casos tuvieron una considerable cobertura informativa de la UMH (radio, prensa y televisión), y han contado con una importante presencia de estudiantes, personal de administración y servicios, profesores y miembros del equipo de gobierno saliente/entrante.

Forzando un poco las teor√≠as de Victor Turner y Mija√≠l Bajt√≠n, que trazan el continuum de los aspectos rituales y los l√ļdicos para comprender las expresiones socio-culturales, las tres convocatorias se colocan en distintos planos de la realidad de acuerdo con su performatividad. En un extremo de ese continuum, el Rector de la UMH encabeza el mi√©rcoles 25 el minuto de silencio amparado por el RD 215/2015 que decretaba tres d√≠as de luto oficial en todas las administraciones p√ļblicas por la tragedia a√©rea de los Alpes. El silencio se escenific√≥ en el interior de la sede del poder administrativo de la UMH (edificio del Rectorado y del Consejo Social) y, seg√ļn recoge UMH-TV, tambi√©n en el Aula Magna de la Universidad momentos despu√©s. La convocatoria del martes 24 contra el Decreto 3+2 ofrece una apariencia ¬ęmenos¬Ľ r√≠gida. La ubicaci√≥n en las escaleras de Altabix, la pancarta reivindicativa y la distribuci√≥n de octavillas explicativas, la activa participaci√≥n de algunos estudiantes recorriendo el interior del edificio altavoz en mano y gritando consignas, as√≠ como la numerosa presencia de profesores, miembros del equipo de gobierno y personal de administraci√≥n y servicios, presentan lo que cualquier observador puede identificar como la t√≠pica protesta universitaria.

El tercer caso, el de la concentraci√≥n de las trabajadoras de las cafeter√≠as de Altabix y La Galia, tambi√©n responde a un modelo. Unas puertas de acceso al centro de trabajo bloqueadas con cinta adhesiva y unas pegatinas que en rojo gritan la palabra ¬ęhuelga¬Ľ, sindicalistas con emblemas y banderines del sindicato convocante, la pancarta y las octavillas reivindicativas, y las consignas contra la explotaci√≥n de los trabajadores. Lo habitual. Sin embargo, es precisamente en lo habitual y en lo normal donde debemos poner nuestra mirada para ver c√≥mo se produce y reproduce ese orden de cosas y gentes que llamamos realidad; y, sobre todo en nuestro caso, para comprender cu√°l es la funci√≥n de la universidad y plantear qu√© otra podr√≠a ser.

No estoy en contra del 3+2 porque yo niego la mayor: los procesos de externalizaci√≥n de la ense√Īanza. O expresado con otras palabras: siempre que siga siendo p√ļblica y gratuita, no me parece descabellada una ordenaci√≥n acad√©mica que, en esencia, lo que haga sea poner nuevos nombres a la vieja idea de los tres a√Īos comunes y los dos de especializaci√≥n (i.e. diplomaturas, ¬ęcursos puentes¬Ľ y licenciaturas) bajo la que tantos nos hemos formado. Lo que s√≠ debe llamar la atenci√≥n es que solo se produzca la ¬ęoposici√≥n ritual¬Ľ y la reivindicaci√≥n del car√°cter p√ļblico de la universidad cuando se afecta a lo acad√©mico (subida de tasas, 3+2…), y que, convocatoria electoral tras convocatoria electoral, se siga confiando el futuro a aquellas opciones pol√≠ticas que abogan por el desmantelamiento del estado del bienestar recurriendo indiscriminadamente a la externalizaci√≥n de los servicios p√ļblicos (sanidad, educaci√≥n, servicios sociales…). Es como si no termin√°semos de explicar a los estudiantes que el 3+2 o la subida de tasas no son tan independientes de los conflictos laborales que se suceden en la universidad como pudiera parecer.

Una incongruencia que me lleva a plantear, semiol√≥gicamente por supuesto, que quiz√°s nuestro compromiso con el entorno margina los aspectos sociales y √©ticos que distinguen el quehacer universitario. Estoy cansado de o√≠r por activa y por pasiva que la universidad debe implicarse para satisfacer las demandas de la sociedad que la financia pero, sin embargo, cuando esas demandas se presenta en un local anejo situado al final de la rampa de la escalera de Altabix, entonces esas demandas carecen de inter√©s para la comunidad universitaria. No puedo evitar entonces recordar a mi antiguo profesor de prehistoria cuando afirmaba que una de las peores creaciones de la tradici√≥n judeo-cristiana fue la idea del pr√≥jimo, y sentenciaba con aquella voz poderosa: ¬ęporque es al pr√≥ximo y no al pr√≥jimo al que debemos atender¬Ľ.
Por esto, cuando en la UMH aceptamos sin recato la explotaci√≥n de los falsos profesores asociados sabiendo que dif√≠cilmente consolidar√°n una trayectoria acad√©mica seria y no planteamos nada para dignificar su situaci√≥n ‚Äďsiquiera simb√≥licamente-, cuando aceptamos que los profesores contratados no cobren ni quinquenios ni sexenios o que sus votos valgan menos que los de sus compa√Īeros funcionarios, cuando admitimos las sutilidades al personal de administraci√≥n para que haga esto o aquello, cuando vemos que nuestros estudiantes de periodismo no se rebelan contra la desinformaci√≥n y solo protestan cuando expulsan a alg√ļn lejano presentador de televisi√≥n privada, cuando vemos que los estudiantes de ciencias ambientales no llevan a cabo ning√ļn campa√Īa radical contra esa falta de civismo que ensucia los lugares de esparcimiento en el campus, cuando ning√ļn estudiante de relaciones laborales o de derecho se ha acercado a indagar qu√© pasa con las contratas de la cafeter√≠a, reprograf√≠a, consejer√≠a o limpieza…, cuando nada de eso ocurre es que, simplemente, o no estamos haciendo bien nuestro trabajo en la UMH o no nos preocupa ‚Äďtanto como decimos- la formaci√≥n integral del estudiante y nos limitamos a ofrecer una formaci√≥n para mano de obra cualificada.

Si en la universidad espa√Īola en general, y en la UMH en particular, dirigimos nuestro quehacer solo en funci√≥n de los criterios que recogen las clasificaciones internacionales de universidades y olvidamos nuestra responsabilidad √©tica y social para con los pr√≥ximos, estamos ‚Äďy aqu√≠ plagio el reciente correo de un compa√Īero- empobreciendo el sentido de nuestra existencia porque cercenamos la raz√≥n de ser de una instituci√≥n que pretende la emancipaci√≥n del ser humano a trav√©s del conocimiento, y que declara la responsabilidad social entre sus valores fundacionales.

¬©/2 es el s√≠mbolo de la Ley de compartici√≥n de la propiedad intelectual que establece en su art√≠culo primero y √ļnico que: “La producci√≥n intelectual nace con el prop√≥sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci√≥n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor√≠a”.


Miércoles, 1 de abril de 2015