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Con las manos en la masa


漏/2 Antonio Miguel Nogu茅s Pedregal (2015)
Publicado en Informaci贸n el 9 de septiembre de 2015

La masa no hace, se hace; la masa es objeto, no es sujeto鈥. Quiz谩s esta haya sido una de las frases que m谩s han influido en c贸mo entiendo el mundo que me rodea. Todav铆a sonr铆o al recordar c贸mo, entre aquellos trescientos y pico folios que hab铆a maquetado primorosamente como parte de mi tesis doctoral, encontr茅 quince o veinte que mi mentor, el profesor Antonio Mandly, hab铆a cruzado en rojo y doblado en su esquina superior izquierda, y c贸mo tras pedirle alguna explicaci贸n a tanta sanci贸n, me lo sintetiz贸 con aquella sola frase. Orgulloso de mis capacidades pero convencido de su autoridad intelectual, decid铆 detenerme a pensar sobre la densidad de su respuesta antes que protestarla. Me llev贸 alg煤n tiempo comprender la grave extensi贸n de su contenido.

Veintitantos a帽os despu茅s, las pr谩cticas pol铆ticas que daban cuerpo a la frase siguen vigentes. La situaci贸n de los refugiados que llegan a Europa, el auge de los extremismos pol铆ticos, la aparici贸n de populismos trasnochados y de nacionalismos medievales, manifiestan lo poco que hemos avanzado desde el panem et circenses romano, lo pronto que hemos olvidado las consecuencias de las soflamas propagand铆sticas de Goebbels, o cu谩nto hemos reducido nuestra capacidad cr铆tica y de pensamiento aut贸nomo.

Seg煤n datos oficiales de la Uni贸n Europea los refugiados extra-europeos no alcanzan ni siquiera el uno por mil de la poblaci贸n europea. Un n煤mero insignificante si lo comparamos con los refugiados provocados por la guerra civil en Rusia, la ocupaci贸n de Hungr铆a en 1957 o la represi贸n de la Primavera de Praga (1968). A fuer de enterrar la Guerra Civil para olvidar sus tr谩gicas consecuencias, el gobierno de derechas y ultranacionalista espa帽ol olvida los 500.000 refugiados que cruzaron los Pirineos huyendo de la represi贸n fascista, y soslaya su responsabilidad moral en el tema de los refugiados. Asimismo, el Bloque del Este 鈥損orque el Este siempre es un bloque en el imaginario occidental鈥攐lvida su pasado m谩s reciente, descontextualiza el presente, y hace frente com煤n en contra de las cuotas obligatorias que quisiera imponer Bruselas.

Tambi茅n se puede entender la simplicidad de los argumentos hist贸ricos que recurren, una y otra vez, a la existencia a-temporal de un Volkgeist 鈥揺sp铆ritu rom谩ntico del pueblo鈥攑ara justificar la toma de decisiones hoy. Se habla mucho, y sin parar, de esa savia natural 鈥揺nriquecida tantas veces con la sangre batallada contra el Otro鈥攓ue desde el tiempo del Rus de Kiev, del de las haza帽as de Guifr茅 el Pil贸s o de Lazar Hrebeljanovi膰, o desde que se hizo efectiva la protecci贸n del manto de la Virgen del Pilar (鈥榪ue no quiere ser francesa鈥), nutre por 贸smosis a los habitantes de unas tierras que hoy llamamos Ucrania, Catalu帽a, Serbia o Espa帽a.

El recurso a argumentos simples y sencillos es, sin lugar a dudas, la pr谩ctica m谩s eficaz a la hora de masificar, esto es, de 鈥渉acer masa鈥. La complejidad de las situaciones humanas requiere de an谩lisis y, por tanto, de esfuerzo mental. De igual manera que la televisi贸n entretiene el tiempo que no estamos trabajando, la propaganda adoctrina. Todo con mensajes simples. Todo con frase cortas. Como tuits. El adoctrinamiento, sea dirigido hacia el consumo de determinados productos o de consignas pol铆ticas, produce un adocenamiento que dificulta, cuando no impide, el pensamiento aut贸nomo y cr铆tico. Esto es as铆 y siempre ha sido as铆. Cualquier aprendiz de l铆der lo sabe.

Sin embargo, la simplificaci贸n de cualquier hecho no es tan f谩cil como pudiera parecer. Primero requiere que antes se haya descontextualizado, es decir, que se le haya extirpado la circunstancia hist贸rica en la que aquel hecho ocurri贸. Y para esto es imprescindible lograr el olvido. Solo provocando el olvido se puede aislar un hecho de las causas que lo produjeron y de las consecuencias que tuvo; y solo entonces es posible reducirlo a la bella simplicidad y seguridad que ofrece lo absoluto y su verdad. Solo as铆 se puede despertar la posibilidad real de satisfacer el deseo de conseguir el producto publicitado, la empresa prometida o de hacer justicia. Desafortunadamente, y como excrecencia de lo anterior, tambi茅n deviene la manera m谩s eficaz de anular el pensamiento y la voluntad aut贸nomos y, en consecuencia, de 鈥渉acer masa鈥.

Es menester pues avisar, no en contra de los contenidos de esos discursos, leg铆timos todos ellos, sino contra la naturaleza de unos argumentos que promueven el olvido, la descontextualizaci贸n y la simplificaci贸n. Estas pr谩cticas, adem谩s de falsear la naturaleza de lo pol铆tico prodigando imprecisiones, vaguedades y ocultamientos, impiden que se pueda hacer un an谩lisis de las consecuencias de las posibilidades que tenemos en Espa帽a y dificulta el dise帽o, cuanto menos la planificaci贸n siquiera a medio plazo, de un proyecto com煤n. As铆, y por poner solo tres ejemplos, el se帽or Iglesias Turr贸n manifiesta su animosidad en contra de la Constituci贸n de 1978 sin mencionar las circunstancias hist贸ricas que propiciaron su aprobaci贸n, y recurre a met谩foras militares o al imaginario social de las series de televisi贸n (medio de masificaci贸n par excellence) como referentes para explicar la realidad socio-econ贸mica de la Espa帽a actual. O el se帽or Mas, con m谩stil de diecisiete metros con catorce cent铆metros en astillero, y el se帽or Rajoy, con adarga antigua a lomos de un tribunal constitucional cada d铆a m谩s flaco, se escudan en el olvido y el silencio c贸mplice del relato hist贸rico franquista que form贸 a tantas generaciones, se arremeten con hechos descontextualizados y simplifican la complejidad de la situaci贸n para hacer prevalecer sus intereses particulares.

No soy quien para calibrar la vida pol铆tica y cultural de Espa帽a, y por eso no me atrever铆a a calificar de infantil o de irresponsable el contenido de ninguna de las propuestas pol铆ticas de estos tres se帽ores, pero s铆 debo aprovechar esta oportunidad para exigir que, al menos, traten a los ciudadanos con el respeto que nos merecemos.

漏/2 es el s铆mbolo de la Ley de compartici贸n de la propiedad intelectual que establece en su art铆culo primero y 煤nico que: 芦La producci贸n intelectual nace con el prop贸sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci贸n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor铆a禄.


Mi茅rcoles, 9 de septiembre de 2015