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La violencia islamista no es social sino ideol贸gica


Barcelona, 26 de agosto de 2017 | Fuente http://lameva.barcelona.cat

Llevaba varios d铆as esbozando una columna de opini贸n sobre los atentados de Barcelona cuando esta ma帽ana me he desayunado con la magn铆fica columna de la profesora Carmen Gonz谩lez Enr铆quez que plantea un argumento similar al que, de manera much铆simo m谩s torpe, yo intentaba desarrollar: la radicalizaci贸n de algunos musulmanes no es una cuesti贸n socio-econ贸mica sino ideol贸gica.

O dicho con otras palabras, que la violencia yihadista no puede atribuirse solamente 鈥揷omo pretenden algunos鈥攁 situaciones de exclusi贸n socio-econ贸mica y, por tanto, su tratamiento ni puede ni debe limitarse a implementar medidas solo en este 谩mbito. De igual manera, explicar el islamismo violento como la respuesta l贸gica 鈥搚 por tanto casi merecida鈥攁 los agravios de la historia y a su continuaci贸n en el presente es, adem谩s de un espurio ejercicio de autoflagelaci贸n que no redime a nadie, un error elemental de concepto.

Al igual que tantas otras religiones en el mundo, el Islam es una manera particular de ver y de entender el mundo. Como religi贸n que es, defiende unos valores y unos comportamientos sociales que, cuando se siguen, le aseguran al creyente alcanzar lo que sea que se les haya prometido: la resurrecci贸n de los muertos y la contemplaci贸n de Dios, un cielo repleto de v铆rgenes, el Nirvana o la fusi贸n con la Madre Tierra. Sin embargo, la complicaci贸n con las religiones en un 芦mundo desencantado禄 (Entzauberung der Welt en palabras de Weber)(1) surge cuando muchos creyentes no se contentan solo con haber satisfecho su angustia individual al encontrar un sentido a su vida y una explicaci贸n a c贸mo es el mundo, sino que est谩n absolutamente convencidos de saber c贸mo deber铆a ser y se empe帽an en compartirlo con el resto. Esta certeza, al menos en algunas versiones del Cristianismo y del Islam, lleva a que algunos fieles dediquen muchos esfuerzos y recursos a convertir a los no creyentes. Para ello utilizan todo un abanico de m茅todos, m谩s o menos sofisticados, que van desde las visitas puerta a puerta, la financiaci贸n de actividades o el adoctrinamiento en edificios especializados, hasta las m谩s radicales e irreparables como son el etnocidio, las pr谩cticas inquisitoriales o la guerra.

Por estos motivos, para enfrentar una ideolog铆a que encuentra su fundamento en una interpretaci贸n muy sui generis de unos textos sagrados, se requiere trabajar, al menos, en tres esferas de manera simult谩nea. En la socio-educativa para que todos (gobernantes y gobernados) aprendamos a respetar las obligaciones y los derechos que, como ciudadanos de un estado social, democr谩tico y de derecho, tenemos protegidos y asegurados, independientemente de la naturaleza de las diferencias que nos distingan a unos de otros. En la esfera de la seguridad ciudadana, es necesario articular mecanismos legales que permitan controlar y prohibir el ardor de un proselitismo asesino y suicida y, no menos importante, tambi茅n es b谩sico trabajar en el tablero geopol铆tico para obstaculizar al m谩ximo las l铆neas de financiaci贸n transnacional que mantienen viva la llama que alienta la violencia islamista.

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(1) Ver http://www.elcultural.com/revista/letras/El-desencantamiento-del-mundo/17114 o http://www.boulesis.com/boule/el-desencantamiento-del-mundo


Domingo, 27 de agosto de 2017