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Obcecados contra Marx


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Vi帽eta de El Roto para el peri贸dico El Pa铆s, 23 septiembre de 2017. | El Pa铆s

Siempre he tenido un pensamiento social de izquierdas y me parece que lo sigo teniendo. Sin embargo, desde que comenc茅 a leer a Agust铆n Garc铆a Calvo y fui madurando mi pensamiento, ca铆 en la cuenta de que una buena parte de la izquierda europea se encontraba sumida en una profunda contradicci贸n ideol贸gica porque, entre otras much铆simas cosas que alg煤n d铆a procurar茅 ordenar en un papel, rechazaba el fundamento mismo de su raz贸n de ser: que las estructuras econ贸micas y sus intereses fuesen los que moviesen el mundo.

Recordemos por ejemplo, el resumen can贸nico del materialismo hist贸rico realizado por el propio Karl Marx en el 鈥Prefacio a la Contribuci贸n a la cr铆tica de la econom铆a pol铆tica鈥, obra de 1859:

El resultado general al que llegu茅 y que una vez obtenido sirvi贸 de hilo conductor a mis estudios puede resumirse as铆: en la producci贸n social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producci贸n que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producci贸n forma la estructura econ贸mica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jur铆dica y pol铆tica y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producci贸n de la vida material condiciona el proceso de la vida social pol铆tica y espiritual en general. No es la conciencia del ser humano la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia禄.

O explicado de manera coloquial: la infraestructura econ贸mica es la base sobre la que se levanta la manera en la que nos organizamos. Lo que a su vez, condiciona la manera en la que nos representamos el mundo y que Marx llama 芦conciencia social禄. Pero nunca a la inversa, como defend铆a el idealismo alem谩n. As铆 que, segu铆a el argumento, si subvertimos la base econ贸mica se cambiar铆a la forma en la que nos organizamos, se cambiar铆a la estructura social hacia una con menos desigualdades, lo que a su vez, influir铆a en una nueva manera de ver y entender el mundo. Pero siempre lo primero deb铆a ser lo primero: tomar el control de los medios de producci贸n鈥攔evoluci贸n mediante, como nos ense帽贸 V.I. Lenin鈥攜 construir una sociedad que se pensara a s铆 misma en estos mismos t茅rminos.

Sin embargo, cuanto m谩s ahondaba en el estudio de la teor铆a social y m谩s atend铆a a los sucesos hist贸ricos que me est谩n tocando vivir desde una perspectiva cr铆tica, m谩s me daba cuenta de que las gentes de izquierda nos hemos encontrado siempre en un callej贸n sin salida. Todo el planteamiento de subvertir el orden econ贸mico para lograr un para铆so social as铆 como el dise帽o de todas las estrategias encaminadas a este fin, solo ser铆a factible si se pudiera hacer tabula rasa EN todo el Planeta AL mismo tiempo. Que la convergencia espacio-tiempo 鈥揈N todo el mundo AL mismo tiempo鈥攆uese necesaria y no contingente, convert铆a la posibilidad 煤ltima del socialismo marxiano en algo improbable habida cuenta del orden internacional que se estaba imponiendo. Aunque deseable como horizonte que gu铆e la reivindicaci贸n de una mayor justicia social y econ贸mica, desde luego. A esto no me resisto.

Ten铆a 27 a帽os cuando cay贸 el Muro y lo pude ver desde Chicago donde estudiaba entonces. Las consecuencias de aquel hecho puntual supusieron una debacle ideol贸gica que, reconozc谩moslo, sumi贸 a toda la izquierda en una crisis de la que todav铆a no ha salido. Aunque no era economista, alguna idea se me aparec铆a clara y distinta: las bases econ贸micas de la URSS y su sistema de relaciones sociales de producci贸n no pod铆an jugar con las mismas reglas del salvaje libre mercado que se iban imponiendo a nivel global. El mundo, adem谩s, se encog铆a cada vez m谩s, y las posibilidades de sustraerse a aquellas injustas reglas se dificultaban por momentos. La posibilidad de que la autarqu铆a econ贸mica pudiese asegurar la sobrevivencia digna en un mundo global se desvaneci贸 poco a poco. Y todo colaps贸.

Sin embargo, en Europa occidental y m谩s concretamente en Espa帽a, una buena parte de la izquierda se obcec贸 y olvid贸 el principio de realidad que sustentaba nuestros principios morales e ideol贸gicos: la infraestructura tecno-econ贸mica, lo dijeron Marx y Lenin, es la 芦base real禄 donde radica la posibilidad de encontrar una nueva organizaci贸n pol铆tica y jur铆dica. Aplicar estrategias que invierten la realidad solo lleva a pensar que los tanques por la Diagonal ser铆an los de la divisi贸n acorazada Brunete y no los de los sectores financieros y empresariales, o que controlando el adoctrinamiento educativo lo dem谩s es cuesti贸n de tiempo.

Invertir el orden que sustenta nuestra propia visi贸n ideol贸gica del mundo, es decir, pensar que 芦es la conciencia social la que determina nuestro ser禄, nos hace olvidar qu茅 es lo primero. El divertimento intelectual de centrarse en la hegemon铆a por el discurso es interesante solo para los que, como a m铆, el estado paga por pensar y escribir aunque, en realidad, solo lleva a graves errores estrat茅gicos que sufre la ciudadan铆a y abre paso a un populismo simpl贸n. Errores estrat茅gicos como es preferir un gobierno de un tipo como Rajoy (aunque sea 100% anti-social y adalid del espa帽olismo colonialista e imperialista) antes que uno de un menchevique como S谩nchez que solo sea un 97% anti-social y espa帽olista. Lamentablemente ese 3% de diferencia en la escala de pol铆ticas anti-sociales y de espa帽olismo ultramontano es lo que nos ha tra铆do hasta aqu铆.

隆Ay, qu茅 l谩stima, cu谩nto no se podr铆a haber negociado y mediado desde entonces!


Viernes, 6 de octubre de 2017