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La verdad no existe hasta que no la acordamos entre todos


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Congreso del NSDAP (Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei) en N√ľremberg | Revista Life 1939

El pasado 16 de octubre publiqu√© en mi cuenta personal (@amnogues) un tuit con la foto adjunta en el que escrib√≠: ¬ęSi algo ense√Īan las ciencias sociales es que la cantidad no es calidad, ni siempre tiene raz√≥n, ni lo justifica todo¬Ľ. L√≥gicamente, me refer√≠a a c√≥mo las cifras de asistentes a las manifestaciones (ejemplos), sirven a las distintas sensibilidades para reforzar –cuando no legitimar– cualquier reivindicaci√≥n pol√≠tica. Como tambi√©n administro el tuiter (@culturdesumh) del grupo de investigaci√≥n del que soy responsable, que a su vez est√° vinculado [¬°las cosas de las TICs!] al feisbuk (Culturdes.UMH) y mediante widget al blog del grupo, pues todo lo que retuitee sale autom√°ticamente tanto en el blog como en el feisbuk, que es donde lo suele leer m√°s gente.

Así las cosas, uno de mis antiguos alumnos al que tengo respeto y estima, comentó en el feisbuk que conociéndome como me conocía, no se podía creer que yo también entrase en el juego de utilizar el nazismo para hablar del procés. Obviando el hecho de que yo no hacía referencia explícita a ninguna situación concreta, mi posición contra cualquier tipo de esencialismo (y por ende de cualquier nacionalismo excluyente) es bien conocida por todos mis estudiantes. Mi respuesta decía así.

Estimado Joan:

Podr√≠a escudarme en que no deber√≠as sentirte aludido porque en la entrada del feisbuk no hago ninguna referencia a Catalu√Īa; tambi√©n podr√≠a decirte que al hablar del nacionalismo en abstracto incluyo eso que ahora se llama ¬ęespa√Īolismo¬Ľ. Pero no, como soy una persona a la que le gusta pensar de manera libre y no sigo ninguna consigna de organizaci√≥n civil o pol√≠tica que pueda adquirirse en una tienda de los 20 duros (¬°f√≠jate qu√© antig√ľedad!) o de un argumentario que me llegue v√≠a guasap, pues te voy a resumir porqu√© esta fotograf√≠a me parece una imagen que ilustra perfectamente la sarta de payasadas propagand√≠sticas que adormecen las mentes.

S√≠, con la imagen que acompa√Īa esta entrada, estoy diciendo que legitimar una decisi√≥n (¬°cualquier decisi√≥n!) en que una multitud de gente as√≠ lo quiere, solo ha provocado degeneraci√≥n. No, lo siento pero esto no ha sido as√≠, ni nunca ser√° as√≠ en una sociedad democr√°tica. La verdad no existe hasta que no la acordamos entre todos. Y solo se puede acordar en el marco del contrato social que nos constituye como sociedad.

Mira Joan, te voy a contar un secreto que he descubierto leyendo, viajando y sobre todo escuchando a gentes de muy diverso origen y condici√≥n: las naciones no existen. Tampoco existen los pueblos. De hecho, mucho me sospecho que tampoco exista ning√ļn esp√≠ritu que trascienda el presente. No existe la naci√≥n catalana, ni tampoco el pueblo catal√°n. No hay ning√ļn ¬ęVolkgeist¬Ľ que sobrevuele las condiciones de su propia producci√≥n hist√≥rica. Pero no te azores, tampoco existe la naci√≥n espa√Īola ni el pueblo espa√Īol. Como tampoco existe el derecho natural. Ni siquiera (y bien que lo siento) existen los Reyes Magos o Papa No√ęl. De hecho, ¬°oh, cielos! tampoco exist√≠an los derechos humanos (¬°cu√°nto menos ¬ęel derecho a decidir¬Ľ!) hasta que as√≠ lo acordamos entre todos en el seno de la instituci√≥n (ONU) que creamos para dialogar y para impedir que los nacionalismos excluyentes y expansivos nos llevaran a otro desastre. Mira Joan, todo es mentira hasta que la suma de nuestras subjetividades acuerde la objetividad de su existencia. Pero solo a partir de entonces existe. Todo lo dem√°s es una falacia y una burda patra√Īa para mantener entretenida a las gentes de buena voluntad mientras atravesamos este valle de l√°grimas.

¬ŅSabes cu√°l fue el gran aporte de la Revoluci√≥n Francesa? No fue cortarle la cabeza al rey. El gran aporte fue descabezar todo un sistema social que se basaba en la uniformidad de los s√ļbditos y en la legitimidad divina del orden social y pol√≠tico. Todo eso rod√≥ por el cadalso. Apareci√≥ el ciudadano como √ļnico sujeto hist√≥rico y pol√≠tico. Este fue el gran avance. No podemos reivindicar en pleno siglo XXI la existencia de un ¬ęVolkgeist¬Ľ que resulta, desde cualquier punto de vista, totalmente anacr√≥nico y desfasado.

La historia demuestra con cientos de ejemplos que los √°nimos exaltados solo provocan desolaci√≥n y tragedia. Y solo provocan esto, porque los nacionalismos en general, y los excluyentes muy en particular, son siempre perniciosos para la convivencia pac√≠fica de las sociedades. ¬ŅPor qu√©? Pues porque el pensamiento nacional-fascista es ontol√≥gicamente simple y, por tanto, necesita simplificar la realidad hasta la dualidad m√°s grotesca entre nosotros los buenos y los otros los malos. El pensamiento cr√≠tico, por su parte, es denso y requiere de algo m√°s que de esl√≥ganes de f√°cil y r√°pida digesti√≥n por la gente que es interesadamente embrutecida por la propaganda. El pensamiento cr√≠tico necesita tiempo para la reflexi√≥n. El simple no. Esta sencillez mental del pensamiento nacional-fascista se manifiesta, por ser breve, en dos grandes √°mbitos.

En primer lugar, el nacional-fascismo muestra en sus palabras y acciones una naturaleza expansiva basada en la idea de pueblo elegido y del espacio vital (¬ęLebensraum¬Ľ) que este necesita. ¬ŅEs que acaso no se anexion√≥ Hitler los Sudetes checos porque all√≠ hab√≠a una minor√≠a que hablaba alem√°n y Austria (¬ęAnschluss¬Ľ) porque se consideraba otra ¬ęunidad de destino en lo universal¬Ľ? ¬ŅEs que acaso estas anexiones no tienen similitudes est√©ticas con la imaginativa reivindicaci√≥n de unos imaginarios Pa√Įsos Catalans o Euskal Herria?

Y en segundo lugar, porque necesita simplificar al enemigo ‚Äėcontra‚Äô el que se construye. Esta reducci√≥n al absurdo de la l√≥gica nacional-fascista le niega al contrario su heterogeneidad interna. ¬ŅEs que acaso todos los jud√≠os fueron por naturaleza usureros o culpables de todos los males de Alemania? ¬ŅEs que acaso todos los andaluces somos unos vagos que vivimos del dinero que extraemos de Catalu√Īa? Me jode hasta la extenuaci√≥n la simplicidad argumentativa del nacional-fascismo que asola los medios de comunicaci√≥n p√ļblicos y privados.

Y me jode hasta la extenuaci√≥n no porque sea simple, sino porque insultan la inteligencia de todo el mundo cerrando la posibilidad de di√°logo con la coletilla: ¬ęes que t√ļ no lo entiendes¬Ľ. ¬°Claro que lo entiendo! ¬°Lo entiendo todo perfectamente! Pero ese argumento tipo Calimero (¬°f√≠jate qu√© antig√ľedad otra vez!) denota una falta total de capacidad argumentativa que, ‘in extremis’, llev√≥ a muchos a justificar la soluci√≥n final (¬ęEndl√∂sung¬Ľ). Las ciencias sociales y las humanidades han demostrado hasta la saciedad que el nacionalismo excluyente que se construye ‚Äėcontra‚Äô un enemigo es siempre perverso y nunca ha tra√≠do nada bueno. Nunca. No debemos cansarnos de repetirlo: ¬°nunca!

Los que miramos la realidad de la manera menos ideol√≥gica posible, podemos construirnos nuestras propias met√°foras para explicar y comprender el mundo. Por eso, el que te est√° escribiendo, cuando analiza cr√≠ticamente los comentarios que aparecen en prensa, escucha a tertulianos y pol√≠ticos, ve la televisi√≥n y lee las noticias, ve que hay un abuso de las parafernalias y ret√≥ricas fascistas que no auguran nada bueno ni, desde luego, ayudan a la convivencia pac√≠fica. De ah√≠ que haya recurrido a esta fotograf√≠a. Este fascismo est√©tico (y subrayo lo de est√©tico) solivianta a los ciudadanos; crea masa a trav√©s de estrategias dirigidas a enardecer; fractura las sociedades de forma no social; renueva en una inagotable secuencia de ceremonias y d√≠as hist√≥ricos la inacabable lista de agravios y afrentas irreparables que mantiene a las gentes ancladas en el pasado. Es que no tiene sentido. Ning√ļn sentido.

Porque como te dije en mi anterior comentario: ¬ęex falso sequitur quodlibet¬Ľ o sea, ¬ęde lo falso (o de una contradicci√≥n) se sigue cualquier cosa¬Ľ. Y eso es lo que, desde mi particular perspectiva, est√° ocurriendo aqu√≠. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que el estado democr√°tico es una forma de organizaci√≥n socio-pol√≠tica que no es natural, es decir, que es un producto social construido por las gentes en su devenir hist√≥rico sobre un territorio, y que solo existe como posibilidad antes de su propia constituci√≥n como tal estado.

Hace varios siglos que sabemos que no hay nada (ni esp√≠ritu, ni raz√≥n, ni legitimidad, ni esencia…) que preceda al contrato social, salvo que creamos en leyes de origen divino o natural y en que existen los pueblos elegidos. El hecho de que el estado democr√°tico sea una forma de organizaci√≥n socio-pol√≠tica hace que su legitimidad solo pueda provenir del contrato social. Pues bien, una de las particularidades de los contratos, tambi√©n del social, es que en sus cl√°usulas debe contener las condiciones de su propia revocaci√≥n. Claro est√°, si no se acepta que m√°s all√° del contrato social solo existe la ley de la selva (esto es la del m√°s fuerte) y que en consecuencia, yo, por m√≠ y ante m√≠, hago lo me da la gana, pues me temo que no se puede avanzar mucho.

Es cierto que en Espa√Īa tenemos un grave problema de corrupci√≥n pol√≠tica, que hay cientos de sinverg√ľenzas que han saqueado las arcas p√ļblicas, que la propaganda pol√≠tica obnubila a los votantes, que tenemos un presidente que me abstengo de calificar, que existe un desafecto generalizado hacia todo lo com√ļn, adem√°s de un largu√≠simo etc√©tera. Pero eso no convierte a Espa√Īa en un estado represor ni fascista (palabras demasiado grandes que insultan a nuestros mayores); ni en un pa√≠s en el que no haya garant√≠as procesales, ni en el que no se respeten los derechos humanos (aunque haya errores injustificables –titiriteros–) porque de hecho t√ļ y yo estamos ejerciendo ahora mismo la libertad de expresi√≥n; ni en el que no haya libertad de sindicaci√≥n, etc√©tera. No se puede negar la mayor (que Espa√Īa no sea una democracia) solo por capricho ya que ¬ęex falso sequitur quodlibet¬Ľ.

Dicho lo cual, espero que más pronto que tarde todos nos demos cuenta de que no hay otra solución que actualizar el contrato social del 78 porque aquel fue forjado en unas condiciones de posibilidad demasiado constrictoras. Pero esto solo se puede hacer en el lugar donde se hablan de estas cosas en democracia, y todos sabemos cuál es. Espero que más pronto que tarde podamos convertirnos de verdad en un estado federal que acepte la posibilidad de independencia de las naciones que lo compongan. Pero será solo entonces. Ni puede ni debe ser antes.

Y esto es as√≠ por la sencilla raz√≥n de que el fundamento de una democracia es el contrato social que le da carta de naturaleza democr√°tica, y que solo puede ser disuelto a trav√©s de sus propias condiciones de disoluci√≥n o… por la fuerza, claro.


Domingo, 22 de octubre de 2017