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La hemeroteca como arsenal


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La hemeroteca como arsenal para la lucha política.


Al hilo de unos guasaps que he recibido esta ma√Īana…

No s√© muy bien en qu√© consiste el papel del intelectual en una sociedad tan saturada de informaci√≥n como la nuestra. Tampoco s√© si, como maestro de escuela que soy y me siento, puedo incluirme en la categor√≠a ‘intelectual’. Unos pensar√°n que s√≠ y otros pensar√°n que no. Independientemente de lo que otros opinen, lo que s√≠ s√© es que me siento con la responsabilidad de colaborar –en la medida de mis posibilidades y saberes– en la tarea de desvelar los mecanismos de desinformaci√≥n que nos bombardean para confrontar ¬ęla ilusi√≥n del saber inmediato¬Ľ y huir de los lugares comunes en los que el pensamiento totalitario y la intransigencia encuentran acomodo.

Esta ma√Īana me he despertado y dos guasaps me han recordado la constante lucha ideol√≥gica en la que nos quieren sumidos. Sin embargo, en vez de jugar mi papel autom√°tico de correa de transmisi√≥n, consider√© que lo m√°s sensato era detenerme a recapacitar un momento. Me sent√© frente al ordenador para confirmar si lo que dec√≠an los guasaps era cierto. S√≠. Efectivamente. El Sr. Pablo Iglesias hab√≠a definido como ‘golpe’ la moci√≥n de censura que mand√≥ a la oposici√≥n a Dilma Rousseff en Brasil, y el Sr. Javier Maroto se hab√≠a apoyado en Bildu para aprobar los presupuestos de Vitoria. Incongruencia e hipocres√≠a absolutas. Entonces me pregunt√© aquello de ¬ęcui prodest?¬Ľ (¬Ņqui√©n se beneficia?) de la difusi√≥n de estos tuits precisamente en estos d√≠as.

No me llev√≥ mucho tiempo llegar a la conclusi√≥n de que, como siempre, en esta batalla por saturar de informaciones el aire que respiramos, los √ļnicos que salimos perdiendo somos la ciudadan√≠a en general; es decir, la que pierde con el uso de la hemeroteca como arsenal para el enfrentamiento pol√≠tico es la calidad democr√°tica de Espa√Īa y, muy especialmente, el ambiente social que la sustenta. Dedicar la infinita hemeroteca de la que disponemos para encontrar el arma que m√°s da√Īo puede hacer al adversario pol√≠tico sin reparar en sus consecuencias para la convivencia es una gran irresponsabilidad. Es cierto que la pol√≠tica es la forma pac√≠fica de solucionar los problemas de la convivencia social. Pero no es menos cierto que a toda guerra siempre la precedi√≥ una escalada verbal en el campo de la pol√≠tica. Y esto me preocupa.

Afirmar que todos los políticos son iguales porque todos son unos hipócritas y egoístas, o que los mecanismos legales para llegar a la presidencia de un país democrático son ilegales si no nos gustan, o que los grupos parlamentarios son buenos o malos en función de si nos conviene su apoyo, solo beneficia a aquellos que insisten en no considerar a la democracia parlamentaria como el mejor sistema político posible. Cada vez son más consistentes los argumentos que consideran que la inestabilidad que se deriva de la complejidad del parlamentarismo europeo, merma la potencia competitiva de Europa frente a regímenes políticos en los que la pluralidad política está, de hecho, muy restringida. Y pienso en países como Rusia, EEUU o China. Y esto es realmente muy preocupante.

Por eso en la imagen que ilustra esta entrada he a√Īadido el caso de Willy Meyer que declar√≥ ¬ętenemos que dar ejemplo a nuestro electorado y afiliados. No solo hay que parecer que se trabaja seg√ļn un discurso, sino que hay que hacerlo efectivo¬Ľ. Por suerte para todos, son much√≠simos los casos de pol√≠ticos con honestidad y en todos los partidos. Esto es lo que tenemos que recordar y gratificar, llegado el caso, cuando se nos consulte a los ciudadanos. Solo utilizando la hemeroteca como lugar donde habita nuestra memoria y no como armer√≠a, podremos regenerar √©ticamente nuestra democracia parlamentaria.


Domingo, 3 de junio de 2018