Dr. Antonio Miguel Nogués Pedregal
Profesor titular de universidad
Departamento de Ciencias Sociales y Humanas
amnogues[arroba]umh[punto]es

Este es mi blog personal y aqu√≠ encontrar√° Ud. algunas de las ideas que voy perge√Īando sobre las cuestiones que me interesan, plasmadas en columnas de opini√≥n y en publicaciones cient√≠ficas, as√≠ como informaci√≥n sobre las asignaturas que imparto en grado y posgrado, y comentarios sobre algunas de las im√°genes que me resultan m√°s expresivas de lo que ocurre.


Olvidando la endogamia universitaria y defendiendo el consenso

©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2016)
Publicado en Eurogaceta, lunes 22 de febrero de 2016

IMG_0630 (800x598)En alguna ocasi√≥n he publicado breves an√°lisis sobre la situaci√≥n de la universidad p√ļblica espa√Īola y siempre he puesto de manifiesto que la universidad necesita urgentemente un cambio dr√°stico que, por supuesto, debe ser de ra√≠z.

Desde mi experiencia como profesor el problema del sistema universitario p√ļblico espa√Īol no deviene solamente ‚Äďcomo se insiste una y otra vez desde interesados posicionamientos ideol√≥gicos‚ÄĒen un sistema de reclutamiento endog√°mico y en la funcionarizaci√≥n de una parte del profesorado, sino en nuestra incapacidad para encontrar alguna f√≥rmula sensata (porque tabula rasa no es una opci√≥n) que nos permita desandar el camino recorrido.

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Lunes, 22 de febrero de 2016

Recetario

©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2003)
Publicado en Diario de C√°diz, jueves 24 de junio de 2004

Acabo de volver de una visita acad√©mica a M√°laga en la que, adem√°s de aprender de los colegas de las universidades de M√°laga y Granada, he tenido la ocasi√≥n de pasar una noche con Carmen y Antonio, y otear el Mediterr√°neo desde su preciosa casa sobre el cerro. De nuevo me ha recordado aquella columna que escrib√≠ hace a√Īos a ra√≠z de la an√©cdota de un buen amigo m√≠o ingl√©s. Hoy la he buscado y aqu√≠ se la dejo ilustrada con una de las muchas fotograf√≠as que tomamos durante el trabajo de campo para aquel Atlas Etnogr√°fico con el que tanto disfrutamos. Dec√≠a as√≠:

Recetario

Todos estamos de acuerdo en que la mejor forma de disfrutar de un pa√≠s, una regi√≥n o una ciudad, pueblo o villa, es deleitarse con las ‚Äúcomidas y caldos de la tierra‚ÄĚ. Peculiar denominaci√≥n en la que refugiamos nuestra ignorancia culinaria cuando, visitando lugares extra√Īos, solicitamos con forzada autosuficiencia el condumio m√°s t√≠pico regado con el mejor vino de la comarca. No en vano, es el est√≥mago lo primero que se resiente (adem√°s del bolsillo) en la mayor√≠a de nuestros viajes.

Salmorejo

Aunque no quiero hablar del aspecto tur√≠stico de la gastronom√≠a, sino sobre c√≥mo √©sta nos identifica como miembros de un grupo cultural distintivo. Con esto no me refiero a que aqu√≠ se fr√≠a el pescado con mejor harina (y por tanto sea m√°s crujiente, sabroso y apetitoso) que en M√°laga o Bermeo, o que a lo que en Alicante llaman caracoles para nosotros sean cabrillas, y que a los ch√≠charos (¬°con lo claro que se ve que son ch√≠charos!) el resto del mundo los llame guisantes. No, tampoco me refiero a esto cuando digo que la gastronom√≠a nos distingue culturalmente. Yo me vengo a referir al recetario con el que (de verdad) nos manejamos en la cocina, y no a los que se recogen en libros tipo ‚Äúla cocina de la abuela‚ÄĚ, ‚Äúla mesa de la t√≠a mar√≠a‚ÄĚ o ‚Äúlas recetas de la alacena‚ÄĚ.

Siempre me acuerdo de la f√°cil receta que me cont√≥ mi madre cuando me independic√©: pon ‚Äúdos pu√Īaitos‚ÄĚ de garbanzos a remojar, cuece un ‚Äúratito‚ÄĚ un ‚Äúmanojito‚ÄĚ de espinacas con una ‚Äúmijinina‚ÄĚ de sal, un ‚Äúchorrito‚ÄĚ de aceite para el ‚Äúrefrito‚ÄĚ, lo majas con un ‚Äúpoquito‚ÄĚ de pan frito (que sea de ‚Äúpan de pan‚ÄĚ), una ‚Äúpizquita‚ÄĚ de piment√≥n, le echas ‚Äúsu‚ÄĚ sal y una ‚Äúchispita‚ÄĚ de comino. ¬ŅC√≥mo se traduce eso en un libro que se llame ‚Äúel recetario andaluz de Lola‚ÄĚ para que lo pueda cocinar cualquier zamorano? ¬ŅCu√°nto es una mijinina, un poquito, una chispita, un chorrito o un ratito? Sin embargo, seguro que muchos lectores pueden seguir al pie de la letra (y sin m√°s indicaciones) la receta. Yo reconocer√© que como se me olvid√≥ ‚Äúremoj√°‚ÄĚ los garbanzos, termin√© comi√©ndome una tortilla de patatas. Por cierto, un amigo ingl√©s quiere saber cu√°ntos gramos de patata, de sal, y decilitros de aceite hay que poner por cada huevo que se emplee para hacer una tortilla. ¬°Y yo qu√© s√©, jo√©!

¬©/2 es el s√≠mbolo de la Ley de compartici√≥n de la propiedad intelectual que establece en su art√≠culo primero y √ļnico que: “La producci√≥n intelectual nace con el prop√≥sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci√≥n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor√≠a”.

Domingo, 24 de enero de 2016

Felicitaciones desde el Sur

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Feliz 2016

Jueves, 24 de diciembre de 2015

Amnesia

©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2003)
Publicado en Diario de C√°diz, jueves 15 de mayo de 2003

Ordenando mi escritorio y porqué no decirlo, releyendo alguno de mis antiguos escritos para ver si alimentaba esta nueva forma de comunicar que es un blog, me he encontrado con esta columna de 2003. Desgraciadamente no veo que haya perdido actualidad. Comenzaba así:

Amnesia

Dec√≠a Bertrand Russell que ‚Äúel problema que aqueja al mundo es que los necios y los fan√°ticos siempre est√°n seguros de s√≠ mismos, mientras que los sabios siempre est√°n llenos de dudas‚ÄĚ.

IMG_3979 (598x800)En esta columna me gustar√≠a plantear el discurso electoral como una forma de olvido, y la duda cr√≠tica como una posible alternativa. Arranco con la idea, compartida por muchos, que en tiempo electoral los ciudadanos nos convertimos en pol√≠ticos, y los pol√≠ticos en simples candidatos. As√≠, mientras un buen pol√≠tico act√ļa desde el conocimiento de los hechos, de lo ocurrido, desde ese poso que deja lo pasado, el candito habla desde la improvisaci√≥n. Es decir, frente a la honesta preocupaci√≥n social y pol√≠tica del ciudadano forjada en la duda y la cr√≠tica, el candidato y su equipo dise√Īan un programa que se limita a detener el tiempo. Sus propuestas se inventan, no recuerdan; cubren la desgana y fomentan el olvido. Son propuestas no de presente, sino de futuro. Pero de un futuro ut√≥pico que, al no tener ra√≠ces, queda fuera del lugar donde ocurre lo cotidiano.

Con sus discursos los candidatos impiden el silencio. Un silencio que, todos sabemos, nos permite pensar el libertad. S√≥lo en silencio se puede pensar en libertad. Y los discursos electorales con su exceso de palabras provocan ruido. Un ruido que niega la reflexi√≥n, y es esta falta de reflexi√≥n la que provoca el olvido, porque para recordar hacen falta los momentos de l√ļcida sensatez que s√≥lo nos proporciona el silencio. S√≥lo en silencio se puede recordar.

Ante esto la duda cr√≠tica se me presenta como la √ļnica alternativa a la amnesia que se genera en elecciones. O√≠r los cruces de promesa, percibir los aspectos teatrales de los m√≠tines, sentir que las im√°genes matan las ideas, recordar para evitar que sus mensajes ahogen lo que hicieron y no hicieron, y concluir que sus palabras siempre olvidan su pasado. En esto consiste la duda cr√≠tica. En saber que los candidatos no mienten, sino que provocan amnesia. Y las gentes como los sabios dudan pero no olvidan.

¬©/2 es el s√≠mbolo de la Ley de compartici√≥n de la propiedad intelectual que establece en su art√≠culo primero y √ļnico que: “La producci√≥n intelectual nace con el prop√≥sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci√≥n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor√≠a”.

Lunes, 30 de noviembre de 2015

La amoralidad de la derecha espa√Īola

misa-franco-2015

Captura de pantalla de la noticia en eldiario.es

Por alg√ļn motivo que no alcanzo a comprender no me lo cre√≠a. Un amigo me ha tenido que enviar el enlace de v√≠deo para que lo comprobase. S√≠, efectivamente, all√≠ estaban brazo en alto cantando el Cara al Sol a la salida de la misa de difuntos por los cuarenta a√Īos de la muerte del dictador Franco en una c√©ntrica iglesia madrile√Īa. Es noche cerrada y apenas se ven los rostros de los congregantes, pero por el tono de sus voces y el fervor de sus gargantas, est√° claro que son j√≥venes. Lo he escuchado con atenci√≥n y he podido sentir que un fr√≠o estremecedor me recorr√≠a y erizaba la piel.

Son cientos de miles las razones por las que ese tipo de manifestaciones p√ļblicas no deber√≠an de producirse en Espa√Īa. Pero ¬°ay! todas esas razones permanecen enterradas en las cunetas gracias a la complicidad ideol√≥gica de los pol√≠ticos del PP y tambi√©n ¬°cu√°nto lo lamento!, por la desverg√ľenza de Ciudadanos que se niega a despiojar los espacios p√ļblicos. El otro d√≠a en un programa de televisi√≥n, Albert Rivera se preguntaba d√≥nde poner a cero el cron√≥metro para saber hasta d√≥nde debemos repensar la historia.

- Pobre hijo m√≠o –le dir√≠a yo– ¬°vaya pregunta m√°s insensata que me haces, y qu√© atrevida es la ignorancia!
РPues es muy sencillo, hijo mío, pero que muy sencillo. El cronómetro siempre, siempre, siempre, se debe poner a cero en el momento en que la moralidad deja de ser tal. Eso es todo. Así de simple.

El problema de la relaci√≥n de estos ‚Äėcamisas nuevas‚Äô (Ciudadanos) y de los ‚Äėcamisas viejas‚Äô (PP) con la Dictadura de Franco no es ni mucho menos, una cuesti√≥n historiogr√°fica. ¬°Ojala fuese solo eso! El problema es un problema moral y no historiogr√°fico: el problema es la naturaleza amoral de la relaci√≥n de estos dos partidos con la historia de Espa√Īa y de la que beben sus planteamientos ideol√≥gicos; una amoralidad que extienden cada d√≠a a la impunidad con la que tratan las fechor√≠as de sus partidarios y las argucias infantiles con las que eluden sus responsabilidades. El problema, el verdadero y aterrador problema, nuestra gran y puta tragedia es que ni Albert, ni Mariano, ni sus votantes, ni los sacerdotes que arengan desde sus p√ļlpitos a los enardecidos que brazo en alto gritan por la salvaci√≥n de la patria, saben cu√°ndo la moralidad dej√≥ de ser tal en Espa√Īa.

S√°bado, 21 de noviembre de 2015

Muerte

©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2004)
Publicado en Diario de C√°diz, jueves 18 de marzo de 2004

D√≠as despu√©s de los asesinatos de Madrid aquel 11 de marzo y cuando encontr√© fuerzas para escribir, sali√≥ publicada esta columna. Siento que tantos a√Īos y tantos miles de muertos despu√©s no haya perdido su vigencia.

Muerte

Resulta extra√Īa la muerte. A la vez tan cercana y pr√≥xima como lejana y ajena. Una constante silenciosa envuelta en el pa√Īo de la verdad porque es en ella, en la muerte, donde encontramos sentido a la vida. Su fin. Su finalidad. Su raz√≥n de existir. La muerte es la absoluta presencia que se vive en su ausencia total. La muerte. Tantas veces pintadas y tantas pensada es distante en sus l√≠mites y eterna en su contenido. Solemne y completa. La muerte nos devuelve (por fin) al principio del tiempo. Muerte perpetua.

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Es esa ausente presencia la que nos conmueve cuando estalla y rompe el tiempo deteni√©ndolo para siempre. Sangre explotada que marca el ritmo del nuevo tiempo marcado por la confusi√≥n guerrera, por la segura traici√≥n a la naturaleza humana, por la consumaci√≥n buscada de un fin para la historia. Muerte inocente que ha recuperado para el tren su sentido √ļltimo de viaje y, sobre todo, muerte brutal enterrada por el odio y la ira. Muertos y tullidos para siempre. Temor ante lo eterno de un miembro cercenado. Minusval√≠a amputada en el cuerpo y en el alma. Dolor inmenso, amplio y silente ante los muertos que pasan manifestando la verdad. Llanto y desgarro.

Impotencia absoluta esta del terror que yerra en su maldita indiscriminaci√≥n. Cargen, apunten, fuego. Bombas de racimo que nos recaen de nuevo, aqu√≠ y all√°, otra vez m√°s, a todos los que estamos debajo de los aviones. Siempre igual, muerte p√ļblica en su transporte, nada selectiva en su mira. Rojo sangre que encala, esta vez, nuestra memoria gualda. Muertos con nombres an√≥nimos para muchos. Muertos inocentes de culpa oculta; de culpas personales y de jugosos secretos; culpas sexuadas y secretos libidinosos; juegos de licor y ardores; gui√Īos, traiciones, enga√Īos y amores; pasiones ocultas en el secreter del siempre recuerdo de los vivos. Bendita humanidad culpable s√≥lo de su humanidad.

Por esto maldigo la indiscriminaci√≥n y no a la muerte llamada. Maldita indiscriminaci√≥n, maldita t√ļ tambi√©n, muerte, cuando eres as√≠ pensada. Malditos los que te invocaron y malditos los que te trajeron. Por esto maldigo la mentira, la hipocres√≠a y la prepotencia; y juro que mis letras no s√≥lo har√°n le√Īa del √°rbol ca√≠do sino astillas, y con √©stas una pira funeraria donde ardan en el eterno rechazo, la arrogancia, la soberbia y el mesianismo de los gobernantes.

¬©/2 es el s√≠mbolo de la Ley de compartici√≥n de la propiedad intelectual que establece en su art√≠culo primero y √ļnico que: “La producci√≥n intelectual nace con el prop√≥sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci√≥n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor√≠a”.

S√°bado, 14 de noviembre de 2015

Entrevista: Viejóvenes

Viejóvenes

Reportaje de Andrés Valdés. Fotografía de Pilar Cortés

En el Suplemento Dominical del peri√≥dico Informaci√≥n de Alicante, el periodista y redactor Andr√©s Vald√©s ha publicado un reportaje titulado “Viej√≥venes” que resume bien su contenido en la entradilla de “La longevidad, la precariedad emocional y econ√≥mica y el culto al ocio permite a los alicantinos de 40 a√Īos espantar con √©xito la imagen tradicional de mediana edad”. (PDF)

Para elaborar el reportaje me telefone√≥ y charlamos durante un buen rato. En l√≠neas generales, y aunque yo me sit√ļo ya en los cincuenta y no habr√≠a limitado a los cuarenta la noci√≥n de viejoven, me pareci√≥ interesante su aproximaci√≥n y su propuesta de reportaje. Entre todo lo que hablamos yo le introduje la idea, tantas veces discutida durante tantos a√Īos en las clases de antropolog√≠a del ocio y del turismo, de que el tiempo de ocio era un indicador no solo de la extracci√≥n socio-econ√≥mica de la persona, sino de un estilo de vida que hab√≠a apartado la centralidad de la profesi√≥n (der Beruf de Max Weber) como marcador de identidad social y lo hab√≠a sustituido por cosas menos productivas como las actividades de ocio. Le pareci√≥ interesante y fue lo que m√°s subray√≥ en un apartado que encabez√≥ muy acertadamente: “soy mi ocio, no mi edad”.

Domingo, 8 de noviembre de 2015

Miradas calladas

©/2 Antonio Miguel Nogués Pedregal (2001)
Publicado en Diario de C√°diz, jueves 1 de noviembre de 2001

No ten√≠a calculado cu√°ndo cumpl√≠a mi compromiso quincenal con este peri√≥dico. Hasta que rele√≠ lo que ten√≠a escrito no me d√≠ cuenta de que me tocaba la columna de hoy. Entonces supe que carec√≠a de sentido lo que ten√≠a preparado. Y como en breve la cosa p√ļblica de este pueblo no iba a cambiar, pues decid√≠ posponerlo. As√≠ que amonton√© la columna con el resto de mis papeles, agarr√© la pantalla del ordenador y so√Ī√© que escrib√≠a. Ten√≠a que iniciar noviembre, un mes tan insulso y vac√≠o, como lleno de pasiones, llantos y miradas calladas. De hecho, siempre lo hemos pensado de rodillas ante do√Īa In√©s y una tumba.

DSC05684 (800x600)Noviembre comienza de forma misteriosa, extra√Īa. Entra jugando con la muerte, ret√°ndola a recordarse de una manera que nos inquieta. Quiz√°s por eso ech√© mano de una peque√Īa joya de libro que adquir√≠ en alg√ļn lugar sin importancia. Rele√≠ algunos p√°rrafos, y me detuve ante una peque√Īa frase que conoc√≠a de memoria pero que no hab√≠a practicado tanto como habr√≠a sido deseable. La frase dec√≠a as√≠, ‚Äúsi tenemos dos orejas y una boca es para que escuchemos el doble de lo que hablamos.‚ÄĚ Sabio y sencillo. Sea por eso que es una buena idea escribir en esta columna cada dos semanas. Seis d√≠as para escuchar, seis para callar, uno para reflexionar sobre lo callado, y otro para escribir. Quiz√°s sirva para esto noviembre. Un mes para callar. Y un mes para que nos hablen los que s√≥lo nos miran.

¬ŅQu√© demonios tiene noviembre que solo se acompasa de higos, nueces y casta√Īas? Es el tiempo. ¬ŅQu√© ciego recogimiento preparan en su sequedad? Es la tierra. No s√© que pensar√°n ustedes, pero a mi me parece que este mes es como un gui√Īo al futuro. Ahogado el verano y el oto√Īo sereno, s√≥lo preparamos el silencio almendrado de diciembre y nos alejamos.

Hoy es ‚Äúto‚Äô santos‚ÄĚ. ¬°Felicidades a todos! Hoy es el d√≠a de los que estamos. Y ma√Īana el de los que faltan. ¬°Ay B√©cquer! ¬°qu√© solos se quedan los muertos!

¬©/2 es el s√≠mbolo de la Ley de compartici√≥n de la propiedad intelectual que establece en su art√≠culo primero y √ļnico que: “La producci√≥n intelectual nace con el prop√≥sito de ser compartida y, en consecuencia, puede ser reproducida por cualquier medio siempre que el usufructuario asegure la correcta utilizaci√≥n de la misma, no la comercialice, y mencione su procedencia y autor√≠a”.

Domingo, 1 de noviembre de 2015

El Papa ‘relativiza’ los dogmas

Al hilo de la lectura de El Sínodo de la Familia se cierra sin atender las expectativas del Papa de Pablo Ordaz.

Un tipo muy interesante el Papa. En el discurso que ha cerrado el S√≠nodo sobre la Familia, Francisco ha sido muy claro: “En realidad, las culturas son muy diferentes entre s√≠ y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado‚ÄĚ.
Una afirmación que en su dimensión gnoseológica viene a mantener que la/s potencialidad/es explicativa/s que tiene/n la/s verdad/es debe/n ser adaptada/s a su contexto de recepción.

Encuentro que esta aportaci√≥n sobre la “inculturaci√≥n” es muy, pero que muy interesante por dos motivos.
Primero sigue la ortodoxia porque mantiene la posibilidad de que exista (¬°subjuntivo!) un principio general y por tanto, retoma y actualiza la recomendaci√≥n del Concilio Vaticano-II sobre la necesidad de personalizar (adecuar, si se quiere) el mensaje al contexto de realidad en el que viven los creyentes. Y segundo, y al mismo tiempo derivado de lo anterior, lo encuentro interesante porque se adhiere al reto intelectual planteado por la idea de la “dictadura del relativismo” (Ratzinger dixit) –sea ‘relativismo moral’ por el que todos los sistemas de valores son v√°lidos para su contexto de producci√≥n, o sea ‘relativismo intelectual’ que no admite la jerarqu√≠a de las ideas y sostiene que todas las verdades o argumentos tienen igual grado de validez– que asola (y por tanto debilita ya que incentiva que ‘cualquiera escriba cualquier cosa’ ampar√°ndose en esa igualdad de las ideas y los argumentos, a√Īado yo) la producci√≥n de un pensamiento cr√≠tico y emancipador.

Afirma Francisco que ning√ļn principio general –sea referido a creencias sobre la trascendencia del Ser (religiosas) o a creencias sobre el mejor y m√°s adecuado uso de los recursos naturales para la vida social (econ√≥micas)– puede ser tomado como dogma, ni ser aplicado de manera indiscriminada en todos los territorios y sobre todas las gentes sin atender a sus particularidades hist√≥ricas.¬†Todos nos beneficiamos de que una autoridad as√≠ plantee las cosas de una manera tan clara y concluyente.

Domingo, 25 de octubre de 2015

Una nueva oportunidad para la responsabilidad

Al hilo de la lectura de Los memorialistas exigen a Rajoy que condene la dictadura franquista el próximo 20N de A. Moya.

No importa qu√© clase de an√°lisis se haga de las declaraciones pol√≠ticas o de las acciones (y omisiones) llevadas a cabo por la derecha espa√Īola en referencia al pasado franquista, uno siempre llega a la conclusi√≥n de que los pol√≠ticos del PP act√ļan con hipocres√≠a porque mantienen la equidistancia entre los asesinos y los familiares de los asesinados que reclaman justicia, y tuercen el sentido com√ļn con un lenguaje que se resiste a condenar sin paliativos los miles de asesinatos perpetrados por el r√©gimen franquista.

Y ciertamente, cualquier ciudadano sensato, no puede sino sentir que cada vez que los pol√≠ticos espa√Īoles de derecha (en cualquiera de sus manifestaciones partidistas) se muestran reticentes a condenar estos cr√≠menes y se niegan a extraditar a torturadores e impiden que se juzguen a los responsables pol√≠ticos que a√ļn viven, provocan un tremendo malestar en la sociedad espa√Īola porque ensucian la calidad de nuestra democracia parlamentaria, desvelan la naturaleza totalitaria del tradicionalismo desde la que gobiernan un estado social, democr√°tico, laico y de derecho, nos recuerdan a los dem√≥cratas su simpat√≠a y cercan√≠a ideol√≥gica con un r√©gimen asesino y la debilidad moral de los acuerdos alcanzados durante la Transici√≥n; pero sobre todo, porque cada vez que evitan asumir la responsabilidad hist√≥rica de las barbaridades cometidas por Franco y sus colaboradores, se vuelven c√≥mplices intelectuales de todos y cada uno de los miles de asesinatos cometidos.

Miércoles, 21 de octubre de 2015